Todo el mundo ha pensado en ahorrar para comprarse un auto. Abrir una cuenta, apartar una cantidad fija cada mes, no tocarlo. El plan suena bien en papel. El problema es que casi nunca funciona.
No porque la gente sea irresponsable. Sino porque ahorrar solo, sin estructura, sin compromiso externo y sin una fecha real, es extremadamente difícil cuando hay gastos imprevistos, meses complicados y decenas de razones para “tomarlo prestado y ya lo repongo.”
Cuando ahorras por tu cuenta, tú eres el único que te exige. Y tú también eres el único que puede perdonarte si un mes no apartaste nada, o si tuviste que usar el dinero para otra cosa.
Ese ciclo se repite. Los meses pasan. El auto sigue siendo “el próximo año.”
Además, mientras ahorras, los precios de los vehículos siguen subiendo. Lo que hoy cuesta $300,000 pesos, en dos años puede costar $350,000. El dinero que guardas puede no alcanzarle el ritmo a la inflación.
Lo que diferencia al autofinanciamiento del ahorro libre no es el monto ni el plazo. Es el compromiso.
Cuando entras a un plan de autofinanciamiento, tu aportación mensual tiene un destino concreto: tu auto. No es una cuenta que puedes vaciar cuando quieras. Es un acuerdo con un grupo de personas que también están avanzando hacia el mismo objetivo.
Eso cambia todo. Ya no dependes únicamente de tu fuerza de voluntad. El plan tiene reglas, tiene estructura, y tiene un resultado definido.
Una de las partes que más sorprende a quienes no conocen bien el modelo: no tienes que esperar a terminar de pagar para recibir tu auto.
Dentro del plan existen distintos mecanismos de adjudicación. Cada mes hay oportunidades de que el auto se asigne — y una vez que lo recibes, sigues aportando al plan normalmente. Es decir, puedes estar manejando tu auto mientras todavía lo estás pagando, sin haber pedido un crédito ni pagado un peso en intereses bancarios.
Hay algo que cambia en la mentalidad cuando el ahorro tiene forma. Cuando sabes exactamente para qué es, cuánto vas a aportar y qué vas a recibir al final, dejar de hacerlo se siente diferente a simplemente no moverse el dinero de una cuenta.
El autofinanciamiento convierte una intención —”quiero un auto”— en un plan real con pasos concretos.
acércate a tu sucursal Autofin Monterrey más cercana. Nuestros asesores te explicarán qué plan se adapta a tu ingreso, cuánto sería tu mensualidad y en qué plazo podrías estrenar tu próximo auto.
Nuestros medios de contacto:

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